
Engañada, porque toda mi vida se me habló de las grandes cosas que encontraría al entrar a la universidad y entre ellas, la que más destacaba era la tolerancia. Se me abriría el mundo –decían- y me encontraría con cientos de pensamientos distintos, a los que yo respetaría y que a su vez, me respetarían. Si hoy me encontrara con quienes me dijeron eso, los recriminaría por mentirosos.
Lo peor de todo es que les creí, y entré confiada y feliz a este nuevo mundo estudiantil. Había efectivamente mil formas de ver la vida, pero –para mi sorpresa- en cuanto quise plantear mi postura, más de una vez fui malmirada. Y no sólo eso, en un par de ocasiones se me atacó frontalmente toda mi manera de pensar. En cuanto quise defenderme ¡se me tildó de intolerante!
Y es que recién caigo en la cuenta –inocente que fui- había malinterpretado el significado de la palabra: ¡tolerancia es pensar como ellos! Y yo no lo voy a hacer. Si por eso me han de tachar de intolerante, pues bienaventurada sea la intolerancia.
Y ahora la píldora. Y vemos a los mismos paladines de la tolerancia haciendo oídos sordos a toda postura que no sea la suya, negándose a un verdadero diálogo –acabo de asistir a una asamblea. Y cuando empezaba la discusión la frenaron en seco: ‘votemos, da lo mismo, votemos’. No pudo dejar de llamarme la atención, especialmente porque muchos parecían no saber demasiado del tema, sino más bien, repetir argumentos panfletarios de los cuales, varios francamente brillaban por su falta de peso.
Hoy pido, se cumpla con lo que se me prometió. Estamos ante un tema serio, seamos capaces de escucharnos los unos a los otros sin cerrarnos en nuestras respectivas posturas y sin dedicar todos nuestros esfuerzos a descalificarnos mutuamente: seamos un poco razonables y tratemos de tomar juntos la mejor decisión. Simplemente hoy pido: tolerancia.
M. Josefina Debesa B.
3º año
Historia UC

1 comentario:
Tienes toda la razón!.. Si queremos afirmar que nuestro país es tolerante, partamos por aceptar nosotros mismos las diferentes posturas y aprender a escucharnos y dialogar, aún cuando la otra persona no piense igual que nosotros.. después de todo.. si pensamos igual, la tolerancia no sería necesaria, ya que a todos nos es muy fácil escuchar a la gente que opina de nuestra misma manera..
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